sábado, 16 de marzo de 2013

Semana Final: Sábado

Captura: Gran Combo Club.

LIMA -en la ciudad construida de chismes digitales- está alborotada con platillos como desayunos, almuerzos o cenas que enmascaran filtraciones sobre las encuestas. Más allá de los números, creo que hemos perdido desde el momento en que un impresentable como Castañeda Lossio digitó la campaña de demolición contra Susana Villarán.

A diferencia de muchos periodistas que se han desmayado al vivir la primera revocatoria en Lima, yo no esgrimo sus tontos argumentos para estar contra una revocatoria. Son argumentos de derecha, ¡Y la izquierda la está usando! Diablos.

Dicen que cuesta mucho una revocatoria: Sí, pero la democracia cuesta. Si la quieres mantener, saca de tu bolsillo. Para elegir a tus congresistas y presidentes, te cuesta. 

Dicen que la revocatoria está mal planteada: O mejor dicho, que debe ser regulada de manera más específica. No le pongo peros a esto, ya que es la primera vez que sufrimos en carne y hueso lo que significa que quieran revocar a un alcalde -yo voté por ella, y a pesar de sus yerros todavía le admito y respeto como mi burgomaestre-.

Dicen que la revocatoria desestabiliza la democracia: Cierto, pero un alcalde que se gana todas las papeletas para que sea revocada no puede invocar ello. En el caso Villarán, no ha hecho méritos para que sea revocada. La revocatoria es un derecho que no debe ser invocado como arma de enemigos ni para bajarse al "bueno" de turno. 

Dicen que la revocatoria perturba las inversiones: Aquí dos cosas. CARAJO, es un discurso de derechas cuando viene un "antisistema". Que lo usen ellos no me sorprende. De verdad que no. Así te venden -que no es un fenómeno peruano, así es en todo el mundo- la moto. Pero en políticos de izquierda, cuyos miembros, en algunos casos, hayan declarado contra esa frase, sinceramente me asquea. 

No es que ser de izquierda moderna te da derecho a usar todas las armas disponibles de la derecha bruta, esa que gusta de venderte miedo y no realidad. DOS, es cierto que pueda perturbar las inversiones, pero que se entere el lector que cada elección es un factor a tomar en cuenta para invertir en un país o no. Es una obviedad. Lástima que Villarán y cía declarasen eso. Yo lucho contra un dicho tan maniqueo como ese.

Por otro lado, los miembros del Sí están en su peor momento. Incluso ganando, ha sido A PESAR DE -como Villarán, que ganó con las justas-, porque sus altas cifras al inicio de la revocatoria han descendido de manera monumental. Yo recuerdo las cifras de 7 personas de 10 contra Villarán. Mírales ahora. Y si bien Villarán deberá replegar sus fuerzas para que no le arrebaten sus votos en mesa, el hecho de que estén mendigando votos los amarillentos, dice de cómo ha perdido fuerza, ya sea por una reflexión de todos los votantes -para confirmar o cambiar su voto- o por balazos en el pie de los revocadores.

Pero es que perdimos desde que Castañeda digitó la orden para vacar a mi amada Rojarán. Ha demostrado, más allá de las cifras de mañana, lo vil que se transforma la ciudadanía cuando no le educan moralmente. Prostituirse para ser un "búfalo", estar en mesa y picotear votos, gritar a viva voz lo que tu bolsillo necesite sin creer en ello, insultar porque quieres mantener tu chiringuito, agarrar a cuchillazos la escasa catadura moral entre nosotros, engañar o dejarse engañar por un cuento en el que te beneficias, y todo por la plata, demuestra lo bien que nos hace falta una sacudida a la mala para que valoremos de verdad una democracia hecha de neuronas, no hecha a machetazos.

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